La revolución low cost: los dilemas de una tendencia que llegó para quedarse

Hace un par de semanas, la ciudad de Junín fue la elegida para la inauguración de la primera estación de servicios low cost de la Argentina. La estación fue inaugurada bajo la bandera de Voy Con Energía y detrás del proyecto se encuentra un grupo de pequeños y medianos operadores del sector petrolero que se asociaron con la idea de que el concepto low cost pasa por la reducción de los márgenes de rentabilidad en toda la cadena industrial y comercial, y con la premisa de que es preferible ganar unos centavos menos por litro de combustible pero apostar al mayor volumen.

La irrupción de una estación de servicios low cost -la propuesta podría ser más completa si la legislación argentina no prohibiera el autoservicio en el despacho de combustible- es solo una muestra de cómo la oferta low cost ya trasciende las fronteras del mercado aerocomercial y avanza sobre todo tipo de rubros, en un abanico que va desde la hotelería hasta los supermercados, pasando por la educación (uno de los exsocios de Despegar tiene en carpeta lanzar la primera escuela low cost).